Curso de Surf

Tras nuestra visita a Cantabria a principios de Julio, quedo pendiente volver para hacer un curso de surf en la conocida Escuela Cantabra de Surf, y dicho y hecho, todos los elementos se aliniaron para hacer posible el viaje: disponibilidad de vacaciones, consentimiento de toda la familia,....









Partimos el domingo 4 de septiembre, y no empieza muy bien, ya que ante los nervios de ir a hacer surf, no miramos por donde tenemos que ir y nos fiamos de mi pesima memoria total, que al pasar Burgos, nos equivocamos y tiramos hacia Valladolid, el GPS no para de aumentar el tiempo que vamos a tardar, pero es normal, en muchos casos ya nos ha hecho algo parecido y luego corrige, pero en este caso no me da buena espina, tengo al sensación que debía ir camino a León y no a Valladolid, así que tras 20 km en la A62, decidimos dar media vuelta y esta vez si cogemos la A231 que va a León y que conecta con la A67 que nos llevará directos a Santander. Llegamos a nuestro destino a media tarde, la Escuela Cantabra de Surf, el tiempo es fabuloso y hay espacio de sobra para aparcar en la propia calle, Isla de Mouro.





Pasamos las mañanas haciendo el curso de surf, de 11:00 a 13:00.












El martes por la tarde, después de una comida rápida, nos vamos al embarcadero y nos cogemos la lancha para Santander, dado que vamos a una ciudad y pese al calor que hace, decidimos irnos con nuestras mejores galas: pantalones largos, zapatillas, arreglados,...., craso error, que descubrimos nada mas llegar a Santander. En Santander vamos a la oficina de turismo, próxima al embarcadero, y decidimos a dar el paseo por las playas de Peligros, Bikini,... etc, para luego llegar a la península de la Magdalena. En ese paseo nos damos cuenta del enorme error que hemos cometido, todo el mundo en bikini y bañador tomando el sol, y nosotros por una pasarela junto a la playa con nuestros pantalones largos y una mochila llena de jerseys de manga larga, jajaja. En la península tomamos el tren que la recorre y que te cuenta la historia de Santander y los alrededores. Merece la pena. De regreso a la lancha, hacemos parada en c/General Mola (paralela al paseo Pereda)donde nos tomamos unos exquisitos montados, ya no es necesario hacer cena.



Miércoles, es día de ducha, y de cambiar aguas, así que después de comer, partimos hacia el área mas próxima, la de Lierganes. En menos de media hora estamos allí, y después de una rapida ducha, decidimos dar un paseo por el pueblo y, grata sorpresa, es un pueblo que merece con mucho una visita con un casco antiguo de lo mas original, en plan medieval y cuna de una curiosa leyenda, la del Hombre Pez.




De regreso a Somo, aparcamos en la misma calle y nos vamos de cena a Las Tablas, nuevamente mariscada, que ya se sabe, mejor malo coincido que bueno por conocer.




El jueves, corregimos nuestro error de Santander, volvemos a coger la lancha, pero esta vez vamos como auténticos turistas: chanclas, zapatillas, bañatas,... nos quedamos en la playa de Peligros, y allí nos dimos un refrescante baño,... ¡¡¡esto ya es otra cosa!!!




El viernes, una vez finlizado el curso es hora de preparar el regreso, el caso es decidir a donde vamos, así que por consejo de una compañera vamos a ver la preciosa playa de Langre, donde pensamos nos podremos deshacer de la cantidad de gente que empieza a abarrotar Somo para el fin de semana. Cuando llegamos a Langre nos damos cuenta de la realidad, esta todo a tope de coches, la carretera con vehículos a ambos lados, así que para no quedarnos sin ver la playa, dejamos la auto en el parking de un hostal próximo y nos vamos andando a la playa, la verdad es que merece la pena, una playa en un acantilado con unas olas estupendas. Allí pasamos una estupenda tarde junto al mar y protegidos del sol por el fabuloso acantilado.



Ahora teníamos que decidir donde ir a pasar nuestra ultima noche en Cantabria, así que que mejor que volver al área que tanto nos había sorprendido, Lierganes. Por la mañana, tras una tranquila noche, volvimos a dar un paseo, a ver si éramos capaces de encontrar uno de los postres de la zona: milhojas, otro de los postres típicos, los churros con chocolate, que se toman en todas las cafeterías. También entramos en el centro de interpretación del Hombre Pez, donde nos contaron la historia de este personaje de Lierganes que se hizo famoso por su característico físico y su historia de desaparición y aparición posterior.



De regreso a Madrid, paramos en el área de Aranda Duero, para vaciar y llenar aguas.

Fin del viaje sin mas inconvenientes.